Yo soy el que pintaba cuadernos por detrás. 

 

Aquel que se perdía corriendo por los mares de trigo en pleno Junio. El que creció soñando un día volar lejos. Que persiguió su sueño y lo acabó alcanzando a fuerza de trabajo y muchas ganas.

Alguna lágrima quedó por el camino pero  al final fueron mas las sonrisas y mereció la pena la batalla.

 

Soy el que un día cerró puertas y se marchó muy lejos para recomponerse y volver otra vez a ser el cascabel, la risa, la calma del invierno, el sol cayendo lentamente sobre el Arno.

 

Nací un Septiembre, pero resucité un Febrero, cuando cogí las riendas de todo fuerte y firme y comprendí que solo hay una vida.

Una oportunidad.

Un solo instante.

Un momento que no sabemos cuanto nos va a durar y que vivimos como si fuera eterno.

 

Mi trabajo es guardar el brillo de tus ojos, esa media sonrisa, tu perfil, tus manos distraídas bañados por la luz,

eternos para siempre.

 

Tomemos un café, dime que necesitas y vamos a buscar la manera mejor de conseguirlo.

 

Porque estoy convencido que nací para hacer esto que hago.

Es ya mas que un oficio o una manera de ganarse el pan. Es mi forma de vida y no se hacer otra cosa.

 

Confía en mi, va a salir todo bien, ya lo veras.